Terapia de estimulación magnética transcraneal (EMT)
En Providence, entendemos que a muchos pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM) les resulta difícil recuperar su calidad de vida únicamente con terapias de conversación y/o medicamentos. Por eso ofrecemos un tratamiento avanzado aprobado por la FDA: Terapia de estimulación magnética transcraneal (EMT).
TMS es un tratamiento no invasivo para pacientes con trastorno depresivo mayor (TDM). El tratamiento utiliza pulsos magnéticos suaves y muy específicos, similares a los que se utilizan en las pruebas de resonancia magnética, para producir cambios en la actividad cerebral.
La terapia TMS consiste en un total de 36 tratamientos, de lunes a viernes, a lo largo de siete semanas. Cada visita dura aproximadamente 20-30 minutos.
Los síntomas del TDM a menudo son causados por una disminución de la actividad cerebral en la corteza prefrontal izquierda, el área del cerebro que ayuda a regular el estado de ánimo. La terapia TMS ofrece pulsos magnéticos dirigidos con precisión milimétrica para estimular la corteza prefrontal. El aumento de la actividad neuronal puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y controlar los síntomas de la depresión.
Para algunas personas con TDM, los tratamientos estándar no son efectivos. La TMS generalmente se prescribe cuando los pacientes no han obtenido resultados positivos con medicamentos y psicoterapia/terapia de conversación.
La estimulación magnética transcraneal (EMT) se administra a través de una pequeña bobina electromagnética que reposa sobre la cabeza del paciente. El dispositivo emite pulsos magnéticos rápidos que atraviesan el cráneo sin dolor y estimulan la actividad cerebral.
Los pacientes permanecen despiertos y alerta durante las sesiones de terapia EMT, que duran aproximadamente 20-30 minutos para completar. Los pacientes pueden reanudar sus actividades normales inmediatamente después de una sesión.
Un técnico capacitado supervisa de cerca el tratamiento. El tratamiento completo consta de varias sesiones por semana durante varias semanas. Los efectos de TMS aumentan a medida que avanza el tratamiento. Algunos pacientes pueden necesitar tratamientos ocasionales y continuos.
No todos los planes de seguro cubren la terapia TMS. Siempre es mejor consultar con su proveedor de seguros antes de programar una cita. Si no está seguro de si califica, comuníquese con el consultorio de su médico para obtener más información.
Los efectos secundarios más comúnmente reportados con la terapia TMS son:
- Fatiga
- Molestias leves cerca del lugar del tratamiento
- Dolor de cabeza leve que dura menos de dos horas
- Espasmo o contracción de los músculos faciales durante la sesión de terapia.
- Estremecimiento
La mayoría de los efectos secundarios generalmente desaparecen después de las primeras dos semanas de tratamiento.
Los ensayos clínicos han demostrado que la terapia TMS es un tratamiento seguro y eficaz para ayudar a los pacientes a lograr una remisión a largo plazo del trastorno depresivo mayor (TDM).
Es importante hablar con su médico o profesional de salud mental sobre cualquier condición de salud o implantes que puedan interferir con el tratamiento o afectar su seguridad durante una sesión de TMS. Nos tomamos su salud y seguridad muy en serio, y ciertos factores médicos pueden hacer que la terapia TMS no sea adecuada.
Informe a su médico o profesional de salud mental sobre cualquiera de las siguientes condiciones:
- Daño cerebral causado por un tumor, un derrame cerebral o una lesión cerebral traumática
- Dolores de cabeza frecuentes o severos
- Antecedentes de convulsiones o epilepsia
- Otros problemas de salud mental, como abuso de sustancias, trastorno bipolar o psicosis.
- Embarazo o un plan para quedar embarazada
- Tratamiento previo de estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr)
La terapia TMS no se recomienda para personas con:
- Clips o espirales para aneurismas
- Cualquier implante magnético o metálico
- fragmentos de bala
- Implantes cocleares
- Estimuladores del nervio vago o del cerebro profundo
- Electrodos utilizados para la monitorización cerebral
- Dispositivos eléctricos implantables, incluidos marcapasos o bombas de medicación
- stents